De 290% de Inflación a Comprar Dólares: 5 Claves del Nuevo Plan del Banco Central Argentino

De 290% de Inflación a Comprar Dólares: 5 Claves del Nuevo Plan del Banco Central Argentino

Tras un período de inestabilidad extrema que culminó con una inflación cercana al 300%, la economía argentina parece estar entrando en una nueva fase. Superada con éxito una reciente incertidumbre electoral que interrumpió temporalmente el proceso de estabilización, el tiempo de la supervivencia está dando paso a una etapa de planificación para el crecimiento. Esta nueva fase se construye sobre el éxito de un programa de dos años que eliminó la emisión monetaria excedente, levantó los controles de capital y saneó el balance del Banco Central. En este escenario, la autoridad monetaria ha delineado un programa para 2026 con señales claras que marcan un profundo cambio de rumbo. Este artículo desglosa las cinco claves más importantes de este plan para entender qué significan realmente para el futuro económico del país.

1. De la Hiperinflación a la Estabilidad: La Caída Más Importante.

El dato más impactante y el pilar de todo el programa es la drástica reducción de la inflación. Después de alcanzar un pico cercano al 290% anual en abril de 2024, que el propio BCRA describe como un «sendero hiperinflacionario», la cifra descendió al 31,4% anual en noviembre de 2025. Este logro no fue casual, sino el resultado de la disciplina fiscal, el fin del financiamiento monetario al Tesoro y la eliminación de la emisión endógena asociada a pasivos remunerados. Esta estabilización de precios, que ha logrado anclar firmemente las expectativas, es la base fundamental que permite todas las demás políticas, haciendo posible volver a planificar a mediano plazo.

2. La Gran Apuesta por el Peso: El Fenómeno de la «Re-monetización».

Después de años en los que los argentinos huyeron de la moneda local para refugiarse en el dólar, se está observando el fenómeno contrario: la «re-monetización». En términos sencillos, la gente y las empresas vuelven a demandar y a confiar en el peso. Este cambio de tendencia se fundamenta en datos concretos: entre abril de 2024 y noviembre de 2025, la base monetaria aumentó del 2,7% al 4,2% del PBI, mientras que agregados más amplios como el M3 también mostraron una expansión significativa, pasando de 14,5% a 16,7% del PBI. Esto es una señal inequívoca de confianza renovada que le permite al BCRA expandir la oferta de dinero sin generar la inflación de antes. Con un nivel histórico de monetización que solía oscilar entre el 8% y 9% del PBI, el potencial de crecimiento es todavía considerable.

3. De Defenderse a Atacar: El Plan para Comprar Miles de Millones de Dólares.

Con la confianza en el peso en alza, el BCRA ha anunciado una nueva y ambiciosa meta: acumular reservas internacionales de forma proactiva. El plan establece un escenario base de compra de USD 10 mil millones para 2026, con un potencial de alcanzar hasta USD 17 mil millones si la demanda de dinero sigue creciendo. El cambio es fundamental: esto es posible porque la recuperación del acceso del Tesoro al mercado internacional de capitales le permite refinanciar sus deudas sin recurrir a las divisas del Central. Así, en lugar de usar los dólares para pagar vencimientos urgentes, el país puede ahora destinarlos a la recomposición de activos del Banco Central, fortaleciendo su posición de liquidez externa y generando mayor estabilidad.

4. Adiós al «2% Mensual»: La Nueva Regla Inteligente para el Dólar.

El esquema anterior de devaluación controlada, conocido como «deslizamiento cambiario del 2% mensual», sirvió como un ancla para las expectativas en la primera fase del plan, pero será reemplazado a partir del 1 de enero de 2026. La nueva política consiste en una «banda de flotación» para el tipo de cambio, cuyo piso y techo se ajustarán mensualmente según el último dato de inflación publicado por el INDEC (con dos meses de rezago). Este cambio introduce una política más flexible y sofisticada. Su objetivo, según el propio BCRA, es «limitar el riesgo de movimientos extremos y abruptos en el tipo de cambio», evitando la volatilidad sin recurrir a un ancla fija y rígida.

5. El Motor Silencioso: El Crédito al Sector Privado se Duplicó.

Quizás uno de los datos más reveladores del cambio de ciclo es la fuerte expansión del crédito bancario en pesos al sector privado. Este indicador clave para la «economía real» pasó de representar un 4,2% del PBI en abril de 2024 a un 9,0% en noviembre de 2025. Este crecimiento no es un hecho aislado, sino que está directamente «apoyado en la liberación de recursos financieros permitido por el equilibrio fiscal sostenido a lo largo de 23 meses». Esto significa que hay más capital disponible para que las empresas inviertan en producción y las familias puedan financiar su consumo, un pilar fundamental para que la estabilidad macroeconómica se traduzca en un crecimiento económico sostenido.

En conjunto, estas cinco claves muestran que la política económica argentina está transitando de una fase de gestión de crisis a una de construcción de estabilidad y crecimiento a largo plazo. El marco técnico para la estabilidad está ahora en su lugar. La pregunta final es si este renovado orden monetario y el resurgimiento del crédito podrán encender la inversión del sector privado necesaria para transformar la estabilidad macroeconómica en una prosperidad duradera para sus ciudadanos.

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